Poto

POTO

Sé que está sección será una de las menos populares del blog, pero ha pasado suficiente tiempo como para que la cojáis con ganas y sino siempre podéis culpar al “blue monday” de vuestro desanimo al leer este post.

Hoy en bricomanía jardinería tenemos una de las plantas más agradecidas para los poco habilidosos con el cuidado de las plantas, aunque nos encanten.

Es una planta de interior, que no necesita un gran riego y es fuerte y se recupera cuando la mimas un poco.

Hablamos del “poto”, a veces confundido con el verbo “potar” pero no tiene nada que ver. No pretendía hacer la broma, pero buscando información, he tenido varios inputs y no he podido resistirme. Además seguro que algunos habéis llegado hasta aquí, debido al doble sentido.

Epipremnum aureum

El “poto”, “potus” o “pothos” es una planta de la familia Araceae nativa del sudeste asiático y Nueva Guinea.

Su nombre proviene del género Pothos, el cual antiguamente había sido clasificado en este género y por ello se conoce con ese nombre comúnmente.

La planta tiene una versatilidad amplia, capaz de crecer en vertical (como planta trepadora) o hacia abajo (como planta colgante).

 

CUIDADOS

En realidad, quien quiera saber sus cuidados, tiene millones de páginas mejores que estas, véase hogarmania, donde encontrareis mil opciones más. También podéis llegar debido a mi gran habilidad en el posicionamiento de la web, si es ese caso, ¡ya podéis correr insensatos!

 

Temperatura:Es una planta tropical, así que le va el calorcillo. Entre 13 y 24 grados y constante.

Luz: Le gusta la luz indirecta. Si le toca la luz directa, la planta amarillea y se quema como los vampiros.

Riego: Es tropical, pero le va lo seco, así que riega la planta, cuando el sustrato esté completamente seco y no dejes agua debajo en un plato o se pudrirá.

CONCLUSIÓN

Siendo el día más triste del año, qué mejor que desconectar cuidando plantitas o leyendo tonterías que vas a recordar, aunque no sirvan para nada. Gracias por leer hasta el final, piensa que a partir de hoy, todo va montaña arriba si nos basamos en la fórmula de Cliff Arnall, que de psicólogo tiene lo mismo que yo de cantante de metal.

¡See you later, alligator!

By Adriana Fort