Calçots

Calçots

He de decir que todas las tradiciones catalanas no son de mi devoción (véase sardanas), pero será por costumbre, porqué me gusta el buen comer o porqué en mi tierra, se sabe lo que es bueno; toda relación con la comida, es digno de relatar.

Así que obviaremos los bailes tradicionales, que no son lo nuestro, y nos quedaremos a explicaros una de las tradiciones culinarias catalanas, más ricas que tenemos, los calçots.

Historia de los Calçots

Cuando explico que los calçots son cebollas blancas alargadas, la gente me mira raro, pero eso es porqué no han probado la salsa romesco que los acompaña.

 

Antes de decir donde ir, os explicaré que los calçots provienen de Tarragona y que se llaman así, porqué para alargar la cebolla, se calza (calça en catalán) con tierra, añadiendo más de la habitual y así se consigue que se estire más, en busca de luz.

Su origen (anécdota) empieza en Valls (Tarragona), con la confusión de un tal ‘Xat de Benaiges‘, que parece ser que se olvidó de las cebollas y las quemó y se las comió, descubriendo una cebolla tierna, dulce y buenísima. Y no digo que no ocurriera, pero en el año 2000, el arqueólogo húngaro Lázló Borhy, encontró una pintura de origen romano que hace que los calçots, provengan de una época mucho más antigua de la que imaginábamos, en la que Cataluña todavía no existía.

 

Sea como fuere, lo importante es que hoy en día existen los calçots y más importante, la fiesta que los acompaña, la calçotada. Amigos, calçots, baberos, romesco, carne y un súper plan para los meses más “fome” del año. Cuando descubráis como se comen, también será divertido.

¿Dónde comerlos?

Toda tradición tiene su intríngulis, pero con esto de los calçots, no tiene mucha más historia que saber dónde ir a comerlos.

Si tienes la suerte de tener amigos o conocidos con masía o terrado, siempre es recomendable por economía y cantidad (de calçots y de personas). Pero como muchos no tienen esa suerte y no es justo dejarlos sin opciones, os voy a recomendar un par de sitios cerca del coworking, a los que podéis ir, para sacaros el mono.

1) La llar de foc 2) El disbarat / 3) Balmes Roselló

Estas son las opciones cercanas al coworking, pero también podéis salir de barcelona, hay varias masías dedicadas a hacer calçotades en estas épocas del año, Can BorrellCan Montllor, Can Portell Masia del Pla, son algunas de ellas.

Por último, si no tenéis dinero ni amigos con casas, otra de las opciones es ir de merenderos, eso sí, deberéis ir en coche o tren y aprender a cocinar los calçots (a no ser que los compréis hechos a los payeses (campesinos) con su romesco tradicional, que también es una opción)

Recomendaciones

Para los recién llegados, os voy a advertir de un par de cosas, que nunca están de más tener en cuenta. Os vais a ensuciar, las manos principalmente (si lleváis baberos), pero pensar que la manera de comer calçots y la salsa romesco, no son amigos de la pulcritud.

Si vais a una masía o terrado, la ropa acabará impregnada de brasa, como antiguamente cuando salías de fiesta a una discoteca donde se fumaba, ¿recuerdas? Pues eso, la ropa, directa a la lavadora, con suavizante a poder ser.

Finalmente, como buena tradición catalana, no debemos olvidar que nos encanta el tema escatológico, así que olvidaros de hacer un ‘Tinder’ después de una calçotada, hay un alto porcentaje de sufrir pedos y mal aliento. Avisados estáis.

 

By Adriana Fort